LA DULZURA DE LA MIRABEL

El jarabe Mirabelle 1883 posee una dulzura aterciopelada inédita. Sus aromas delicados destilan el aroma de una tarde de verano.

El sol de la región de Lorena da a la Mirabel su sabor estival y su color dorado. Las notas afrutadas y florales características de la ciruela se mezclan con la madera almibarada del hueso central.

Su dulzura acompaña de maravilla las bebidas calientes como el té o el café, mientras que su intensidad realza con audacia las mezclas con alcohol.